Vin Baker fue elegido en la octava elección del draft por los Milwaukee Bucks, venía de la Universidad de Hatford donde consiguió el record de puntos (2.308) y tapones (279), y fue elegido dos veces en el All-American, tal fue la repercusión de lo logrado que la universidad retiro su camiseta.

Ya en sus primeros años en la NBA destacó considerablemente llegando a estar en el quinteto ideal de rookies y al año siguiente fue elegido para el All-Star (4 veces elegido). En esta campaña firmó de media 17,7 puntos,  10,3 rebotes y 3,6 asistencias por noche y cada año mejoraba su promedio, hasta que fue vendido a los Seattle Supersonics donde ya nunca mas sería lo mismo.

Este talentoso jugador se fue diluyendo con el paso del tiempo y es que sus adicciones al alcohol pesaron mucho en su carrera haciendo que acabara teniendo temporadas desastrosas y rotando de equipo en equipo sin apenas jugar (Houston Rockets, Los Angeles Clippers Y Minnesota Timberwolves). Una pena que su carrera NBA acabara de esa forma.

Fue medalla de oro en Sydney 2000.

 

Realizó un cameo en la ya famosa película de baloncesto “He Got Game” y tiene un restaurante en el sitio donde creció (Old Saybrook). Se aprecia como Vin después de su corta carrera NBA, ha llevado una vida más cotidiana de lo normal , separado de lujos y es que sus problemas con el alcohol y malas inversiones, hicieron que este talentoso jugador ( que había ganado mas de 95 millones en la NBA) acabara en la quiebra y es que nadie se imagina con ese dinero acabar trabajando en un Starbucks para poder “sobrevivir” en esta vida, ya lo afirmaba él en una entrevista: “Cuando tomas decisiones, piensas que el dinero nunca va a terminar; pero te metes en diferentes gastos y en la adicción y luego más gastos… es una fórmula definitiva para perderlo todo”.

Vin Baker ve la cafetería como una nueva oportunidad de empezar, tomando su vida con mas seriedad y teniendo siempre los pies en el suelo, sabiendo que el dinero es efímero y que los días como estrella de NBA acabaron.

“Era un alcohólico y perdí mi fortuna. Tenía un gran talento y lo perdí. Tengo 43 años y cuatro hijos. “Tengo que mirar mi historia y demostrar que puedo recuperarme”.

Vin Baker ha querido otra vez acercarse al mundillo de la NBA, ya ha tenido la oportunidad en la Summer League por medio de Jason Kidd. Ha podido estar de cerca, con tal vez futuras estrellas, a las cuales ha incitado por medio de su vida  a que sean cautelosos ya que él mejor que nadie sabe que un día estás en la cancha disputando un partido y otro día puedes estar sirviendo un capuchino.

Esta es la historia de  un jugador que por los excesos y por no saber administrar su dinero, pasó de estar en lo más alto, a tener que conformarse y de milagro en trabajar en un Starbucks. Vin Baker, aun que con menos dinero, la vida le ha enseñado a tener mas cabeza.

 

Escrito por Josué Sánchez