“Construir una amistad lleva años, pero destruirla basta con tan sólo un segundo” afirmaba rotundamente Vlade Divac. Y bien lo sabe el serbio,  uno de los pilares de la exitosa selección yugoslava de baloncesto de hace ya más de 20 años, quien explica cómo su amistad con el croata Dražen Petrović se arruinó para siempre. El motivo? La guerra de los Balcanes más allá del mapa político, cuando Croacia proclamó su independencia de la antigua Yugoslavia y encendió los patriotismos en los corazones de aquella selección inconmensurable.

Rondaban los 90 y Yugoslavia conquistaba el oro en el Mundial de Argentina frente a la todopoderosa U.R.S.S. Los inseparables Drazen y Vlade celebraban al unísono el brillante triunfo sobre el parqué, hasta que un hecho extradeportivo noqueó su relación para siempre. A partir de aquel suceso, Divac y Petrović rompieron lazos por recriminaciones ante un polémico gesto del serbio Divac sobre un aficionado croata. Desde aquél día, ambos eslavos no se dirigieron más la palabra. Más tarde, en 1993, Petrović, una referencia baloncestística mundial que estaba triunfando en la NBA como Divac, falleció desgraciadamente en un accidente de tráfico.

Vlade Divac pone voz a un documental donde narra las hazañas en paralelo de dos sendas exitosas de dos jugadores que lo dieron todo por el baloncesto y que una bandera los separó eternamente. Una historia emotiva y desgarradora de dos ídolos nacionales y mundiales del baloncesto.

 

 

Escrito por Enric Abenoza
Yo vi a dios disfrazarse de jugador de baloncesto