Campaña 2011-12. Esa fue la última vez en la que el equipo de la ciudad “del amor fraternal” pisó una cancha en el periodo de post-temporada. Un conjunto formado entre otros por un joven Jrue Holiday (3ª temporada en la liga), el versátil “guard” Evan Turner, Andre Iguodala (All-Star esa misma temporada) y el ya retirado (precisamente en los Sixers) Elton Brand, que por aquel entonces ocupaba la posición de “4” en el conjunto de “Philly”. Los Sixers, que habían alcanzado los Play-Offs entrando con el puesto número 8 de la Conferencia Este, consiguieron derrotar a unos Chicago Bulls que lideraban la Conferencia, y además contaban con un Derrick Rose (lesionado en la eliminatoria) que venía de alcanzar el título de MVP la pasada temporada. Esta fue la quinta vez en toda la historia de la liga que un equipo clasificado como último de su conferencia conseguía batir a el primer clasificado (4-2 en la serie). En segunda ronda, los Sixers cayeron ante los Boston Celtics en el 7º partido (85–75), y ahí terminaría una más que decente temporada para un equipo falto de estrellas.

Pero desde aquella temporada, nada fue igual en la franquicia. En el siguiente curso (2012-13) los Sixers pasaron sin pena ni gloria por la liga, pero hubo algo que les haría cambiar el rumbo de la franquicia (a largo plazo): la contratación de Sam Hinkie como General Manager.

Y en ese mismo verano de 2013 es cuando entra en juego el papel de Hinkie. Jrue Holiday, el cual era el jugador franquicia del equipo, puso rumbo a los Pelicans junto con el pick nº 42 del Draft de 2013 a cambio de un “rookie” procedente de la Universidad de Kentucky, Nerlens Noel (elegido en 5ª posición por los de New Orleans), y una 1ª ronda del draft del año siguiente (2014), donde los Sixers seleccionarían en la posición nº 11 del draft a un base de Syracuse como remplazo de Holiday: Michael Carter-Williams.

Pero volvamos a la 12-13, y es que en ese mismo curso, solamente 6 de los 15 jugadores que ocupaban el “roster” en esa temporada se mantuvieron en el equipo hasta enero de 2014. En ese mismo año, los Sixers optaron por firmar contratos pequeños y a largo plazo, en los que contaban con jugadores que venían desde la por aquel entonces NBA D-League (actualmente G-League) y también con jugadores que habían asumido roles poco importantes en otros equipos. La temporada terminó para ellos con una racha de 26 partidos seguidos conociendo la derrota (peor marca de la historia de la franquicia) y un récord de 19 victorias y 63 derrotas (3º peor récord en la historia de la NBA), la cual fue la segunda peor marca del curso  después del 15-67 de los Bucks.

Pero dentro de todo este caos quedaría algo positivo, y es que Carter-Williams consiguió liderar a los rookies en puntos, rebotes, asistencias y robos, uniéndose a Oscar Roberston y Magic Johnson como únicos novatos capaces de alcanzar tal hazaña. El base, además de ser incluido en el mejor quinteto de “rookies”, ganó el premio al mejor novato del año (ROY) siendo drafteado por detrás del pick 10 en el draft (11 para ser exactos), convirtiéndose por aquel entonces en el único jugador en la historia capaz de conseguirlo desde Mark Jackson en 1987.

Temporada 2014-2015: Joel Embiid, un joven camerunés de 2,13 metros y un físico portentoso, se convierte en el principal objetivo de los Sixers en este draft, y es seleccionado en el pick 3 por ellos mismos. Dario Saric también llegaría a la franquicia esa misma noche, vía “trade” con los Orlando Magic. Elfrid Payton (nº 10 de ese draft) fue seleccionado por los 76ers, pero puso rumbo a los Magic a cambio de el croata, una 2º ronda de 2015 y una futura 1º ronda para 2016 o 2017. Segundo gran movimiento de Hinkie.  En 2º ronda llegaron al equipo K.J. McDaniels, Jerami Grant, Vasilije Micic, Jordan McRae y por último Pierre Jackson mediante un traspaso con los Pelicans (de nuevo) por un pick de 2º ronda. Pero ninguno de los dos “rookies” elegidos en la 1ª ronda iba a enfundarse la camiseta de Philly en toda la temporada. Embiid tuvo que recuperarse de una fractura por estrés en el hueso navicular de su pie derecho, y Saric optó por pasar otro año jugando en Europa con el Anadolu Efes turco y así terminar de formarse como un jugador de élite.

En la post-temporada de 2014, Thaddeus Young fue traspasado a Minnesota en el “trade” que involucraría la llegada de Kevin Love a Cleveland. Los Sixers recibirían una 1ª ronda de los Heat de 2015, a Luc Mbah a Moute y al ruso Alexey Shved. Ahora solo quedaban 2 jugadores con 3 años o más de experiencia en la plantilla de los de Philadelphia.

Estos mismos 76ers empezaron la temporada con un récord de 0-16, estableciendo el peor inicio de curso en toda la historia de la franquicia. El récord final sería de 18-64, una de las peores marcas de todos los tiempos, y la segunda peor de la historia del equipo, empatados con los Sixers de la 1995-96. Pero antes que finalizase la temporada, Michael Carter-Williams se iría traspasado a los Milwaukee Bucks, y K.J. Mc Daniels a los Houston Rockets, en un traspaso que sorprendió a la mayoría del mundillo NBA, y sobre todo a los fans de los Sixers. Éstos recibirián a JaVale McGee, Isaiah Canaan y 3 picks, incluyendo una 1º ronda protegida de 2015 que pertenecía a los Lakers. De primeras nadie entendía el movimiento, ya que MCW venía de ser el mejor novato de su promoción, promediando por partido 16.7 puntos, 6.2 rebotes y 6.3 asistencias.

Mayo de 2015: Los Sixers eligen nuevamente con el pick 3 del draft, y seleccionan a Jahlil Okafor, pivot procedente de la Universidad de Duke. El movimiento era de esperar debido a que el principal objetivo de los Sixers, el base de Ohio State, D’Angelo Russell, fue seleccionado en el pick 2 por Los Angeles Lakers. Okafor llegaba al equipo para formar pareja en la zona con Noel, que promedió por partido en su primer año en la liga 9.9 puntos, 8.1 rebotes, 1.9 tapones y 1.8 robos, convirtiéndose en una pieza defensiva muy importante para este equipo tan joven, y jugando 75 partidos de los 82 totales.

Empezó la temporada como los años que os vengo contando, y acabó peor aún: 10-72 de récord, la peor marca de todos los tiempos en la liga. Los Sixers se quedaban fuera de los Play-Offs por cuarto año consecutivo, y por si fuera poco, el 13 de Junio de ese mismo año los Sixers anuncian que Embiid ha sufrido una recaída en su recuperación de la rotora de su hueso navicular y tendrá que someterse nuevamente a cirugías en su pie derecho, por lo que su debut en la liga tampoco se produciría en la temporada 2015-16, y debería de esperar hasta la siguiente campaña.


Ya en 2016, Bryan Colangelo fue nombrado “Presidente de Operaciones de Baloncesto” por los 76ers. Estos obtuvieron el pick nº 1 del Draft con un 25% de posibilidades, y eligieron a Ben Simmons, un alero-base que destaca principalmente por su visión de juego, procedente de Louisiana State University. También seleccionaron a Timothé Luwawu y a Furkan Korkmaz, con los picks 24 y 26, respectivamente. Simmons no jugó en toda la temporada debido a una fractura en el quinto metatarsiano de su pie derecho, por lo que el debut en la NBA del que comparaban en el instituto con Lebron James debía esperar.

En Febrero de 2017, debido a la sobrecarga de jugadores interiores, Nerlens Noel fue traspasado a los Dallas Mavericks a cambio de Justin Anderson, Andrew Bogut (que sería cortado posteriormente) y una 1ª ronda protegida del Draft de 2017. Jahlil Okafor apenas jugó 50 partidos con unos pobres números de 11.8 ppp y 4.8 reb para el que en su momento fue pick 3 del Draft. Y el tercero en discordia, Joel Embiid, firmó una campaña excelente (aunque soló jugó 31 partidos) dejando números de 20.2 ppp, 7.8 reb y 2.5 tap. También sorprendió mucho su 36% en triples, añadiendo Joel este arma a su arsenal ofensivo, junto con los movimientos de ataque interior que ya poseía. Los Sixers acabaron la temporada con un récord de 28-54, mejorando el desastre de años pasados y llenando un poco de esperanza a sus fans.

Lo gordo empieza ahora. Nos situamos. Verano 2017. Los Sixers traspasan su pick 3 del Draft y una 1ª ronda de Lakers de 2018 a cambio del pick nº 1 de ese mismo Draft. Markelle Fultz, base zurdo procedente de la Universidad de Washington, sería elegido por los Sixers en el primer puesto en la noche del Draft. Muchos periodistas catalogan esta “class” de novatos como una de las mejores de los últimos años, plagada de bases con talento que llegan con mucho caché desde la universidad. Y entre tantos bases, Fultz es elegido justo un puesto por delante de Lonzo Ball, reciente MVP de la Summer League, en el cual los Lakers han depositado todas sus esperanzas para volver a crear un equipo ganador en la ciudad de Los Angeles. Markelle apenas pudo disputar minutos en la Summer League debido a una pequeña lesión en el tobillo, y los Sixers le dejaron apartado de las canchas por precaución. El base que promedió por partido 23.2 puntos (además de 5.9 asistencias y 5.7 rebotes) para los Huskies la pasada temporada, deberá esperar hasta el comienzo de la NBA para formar un “mini big-three” con Simmons y Embiid.

Además de añadir a Markelle Fultz a sus filas, los Sixers han incorporado a los veteranos JJ Reddick ($23M/1 año) y Amir Johnson ($11M/1año) al equipo. Ambos son jugadores con muchos partidos a sus espaldas que añadirán experiencia y un gen competitivo a un equipo lleno de jóvenes estrellas por desarrollar. De Amir se espera que aporte fuerza y veteranía en la zona, probablemente desde el banco, y de Reddick, que sea el tirador del equipo, capaz de anotar puntos desde situaciones de catch&shoot, y de asumir tiros importantes cuando la bola quema en los momentos finales de un partido. Embiid será la referencia interior de nuevo, y probablemente la primera opción ofensiva y defensiva del equipo. Simmons probablemente jugará de inicio junto a Fultz, ya que el propio Ben ha dicho que no tendría ningún problema en compartir la bola con su nuevo compañero de “back-court”. En el caso de Saric, las esperanzas de la “Sixers-Nation” son mantener mínimamente el nivel que ha mostrado durante su primer año en la liga, quedando entre los 3 favoritos para hacerse con el “Rookie Of the Year” junto a su compañero Embiid y al ganador del premio, Malcolm Brogdon, base de los Milwaukee Bucks.

Y por último, Fultz. Los directivos de los 76ers han pujado muy fuerte por él, y esperan que sea su jugador franquicia en unos años. Es un jugador ofensivo completísimo, con una gran variedad de recursos. Es capaz de anotar consistentemente de 3, tras pick&roll y en transición, pero su especialidad es el tiro de media distancia tras bote o también saliendo de bloqueos.

Los Sixers tienen todo de cara para llegar a ser uno de los mejores equipos de la liga en un tiempo: jóvenes con talento, una gestión directiva excelente, y además espacio salarial para firmar grandes contratos a estrellas en un futuro. El cielo es el límite para esta camada de jóvenes que casi seguro, dará muy pronto un golpe sobre la mesa.

 

 

Escrito por Jose
New York Knicks.